Para memorizar:
«Entonces el Señor dijo a Pablo en una visión nocturna: “No temas. Sigue
hablando y no calles, que yo estoy contigo, y ninguno te podrá dañar; pues
tengo mucho pueblo en esta ciudad”» (Hech. 18: 9-10).
Para memorizar:
«El mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; pero para los que se
salvan es poder de Dios» (1 Cor. 1: 18).
Para memorizar:
«Les ruego hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que hablen
todos una misma cosa y que no haya entre ustedes divisiones. Antes, estén perfectamente
unidos en una misma mente y un mismo parecer» (1 Cor. 1: 10).
Para memorizar:
«¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes,
que tienen de Dios, y que no son sus propios dueños? Porque han sido comprados
por precio; por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu,
los cuales son de Dios» (1 Cor. 6: 19-20).
Para memorizar:
«Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de
Dios» (1 Cor. 10: 31).
Para memorizar:
«Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que profeticen
» (1 Cor. 14: 1).
Para memorizar:
«Ahora permanecen estos tres dones: la fe, la esperanza y el amor. Pero el
mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13).
Para memorizar:
«Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana y la fe de ustedes también
es vana. [...] Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es vana y aún están
en sus pecados» (1 Cor. 15: 14, 17).
Para memorizar:
«Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les escribí con
muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que supiesen
cuánto los amo» (2 Cor. 2: 4).
Para memorizar:
«Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no
desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.
Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que
también su vida se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor. 4: 8-10).
Para memorizar:
«Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a
ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos
con su pobreza» (2 Cor. 8: 9).
Para memorizar:
«Porque las armas de nuestra milicia no son mundanas, sino poderosas en
Dios para destruir fortalezas» (2 Cor. 10: 4).
Para memorizar:
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu
Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).