Para memorizar:
«¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!» (Fil. 4: 4).
Para memorizar:
«Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo» (Fil. 1: 6).
Para memorizar:
«Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Fil. 1: 21).
Para memorizar:
«Completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 2).
Para memorizar:
«Hagan todo sin queja ni discusión, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luces en el mundo» (Fil. 2: 14, 15).
Para memorizar:
«A fin de conocer a Cristo, y la virtud de su resurrección, y participar de sus padecimientos, hasta llegar a ser semejante a él en su muerte, para llegar de algún modo a la resurrección de los muertos» (Fil. 3: 10, 11).
Para memorizar:
«Por nada estén afanosos, sino presenten sus pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias» (Fil. 4: 6).
Para memorizar:
«Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Por él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. Porque Cristo existía antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él» (Col. 1: 15–17).
Para memorizar:
«Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él» (2 Cor. 5: 21).
Para memorizar:
«Por tanto, nadie los juzgue en comida o bebida, o en días de fiesta, nuevas lunas o sábados. Todo esto era sombra de lo que iba a venir, pero la realidad es Cristo» (Col. 2: 16, 17).
Para memorizar:
«Y sobre todo, vístanse de amor, que es el vínculo de la perfección» (Col. 3: 14).
Para memorizar:
«Que su palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepan cómo conviene responder a cada uno» (Col. 4: 6).
Para memorizar:
«Den gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tes. 5: 18).