Para memorizar:
«Y no solo esto, sino que nos alegramos aun en las tribulaciones, al saber
que la tribulación produce paciencia; y la paciencia produce un carácter probado;
y el carácter alienta esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el
amor de Dios está vertido en nuestro corazón por medio del Espíritu Santo
que nos ha sido dado» (Rom. 5: 3-5).