Lección
«Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no
desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.
Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que
también su vida se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor. 4: 8-10).